Querida Martha: Mi
esposo y yo nos casamos muy jóvenes. Tengo 36 años y el 37 y llevamos
16 años juntos. Mi problema es que evito tener relaciones sexuales
porque lo encuentro muy infantil. No me atrevo a decirle lo que me pasa
porque no quiero ofenderle pero a veces lo hago para salir de él y que
me deje tranquila. Lo peor de todo es que cuando estamos en una reunión o
fiesta hablando con los amigos él dice que a la mujer hay que atenderla
y que en eso él es un león. ¿Qué me aconseja que haga?
RESPUESTA:
Para que la relación de pareja funcione, es importante tener una sexualidad gratificante. El sexo no lo es todo, pero juega un papel fundamental para el bienestar del hombre y de la mujer.
Cuando
la pareja se casa muy joven, ambos tienen poca o ninguna experiencia
sexual, van aprendiendo juntos y descubriendo nuevas formas de disfrutar
y experimentar el placer.
A
medida que van cumpliendo años, los miembros de la pareja van
creciendo, en experiencias, van madurando y entonces ya la sexualidad de
los primeros tiempos no es suficiente.
La mujer no puede seguir actuando como una niña avergonzada, ni el hombre como un jovencito ansioso.
A
veces el hombre no toma en cuenta que su esposa ya no es una niña y
necesita una relación más completa. La mujer cuando madura no se
conforma con una relación sexual, quiere que le hagan el amor, es decir,
quiere que su vida sexual esté enriquecida por la ternura, las
caricias, las expresiones de amor y la intimidad. Quiere una experiencia
completa.
Hay
hombres que creen que porque han tenido muchas relaciones son buenos
amantes. La verdad es que una cosa no tiene que ver con la otra. Si
quiere ser un buen amante, tiene que aprenderlo, tiene que leer sobre
sexualidad, tiene que informarse bien de como despertar la pasión y el
deseo en una mujer.
Usted
no debe resignarse a no disfrutar su vida sexual. La energía sexual es
muy potente, de manera tal que cuando es reprimida o bloqueada nos
afecta en algún sentido. Igualmente cuando no es canalizada
adecuadamente, se puede volver destructiva.
Una
persona sexualmente satisfecha se muestra complacida, de buen humor y
más tolerante con los demás. De Igual forma, una persona con una vida
sexual poco gratificante tiende a ser irritable; a molestarse fácilmente
y a ser más intransigente. A veces vive amargada.
Le
sugiero que converse con su marido, no para mostrarle sus fallas, sino
para hablarle de usted y pedirle que le ayude a salir de su apatía
sexual. Invítelo a leer junto a usted libros tales como "Los Goces de la
Pareja" o "Martes y Venus en la Alcoba" de john Gray.
Ojalá
que los hombres que lean esto, se motiven a revisar el nivel de
satisfacción sexual de su esposa y a buscar información actualizada
sobre la sexualidad en la mujer madura, ya que ésta en vez de disminuir,
se supone que se vuelva más intensa y satisfactoria.
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